
En estas semanas no he dejado de entrenar, pero a veces esos entrenamientos no tenían el fin de mejorar las capacidades físicas, necesitaba desconectar mi cabeza, necesitaba que me diese el aire en la cara, mi cabeza no paraba un segundo de dar vueltas.
Pero como todas las tempestades tienen su fin, parece que esta también y mi padre mejora, ayer ya fue para casa y me encuentro mejor en todos los sentidos.
Estos últimos dos días he estado preparando el viaje a Kona y eso me ha animado más, pienso en la carrera pero también en los días de vacaciones en Hawaii, este año comparto el viaje con Inma y eso siempre es muchísimo mejor.
De la preparación física podía contar muchas cosas, pero la sensación más grande que tengo es la de que jamás me había costado tanto preparar una carrera, he llorado mientras entrenaba, me he sentido totalmente impotente, todas las semanas decidía un par de veces tirar la toalla y abandonar.
Ahora tengo claro que quiero estar allí, no se muy bien el objetivo, pero quiero estar en la salida y disfrutar de la carrera, cuando suene la sirena mi cuerpo decidirá como actuar ese día, yo solo quiero dejarme llevar por los sentidos y disfrutar, porque siento que lo necesito.